Todavía lloro por mis perros que se han ido

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Dicen que el tiempo lo cura todo, y que las ausencias con el tiempo, dejan de doler, pero debo decir, que cada que pierdo a un ser querido, ni todo el tiempo del mundo, ni todas las experiencias que vivo, me ayudan a olvidar y a llenar el vacío que ese ser querido dejo.

Cada que uno de mis perros se va, deja un gran hueco en mi corazón que no se repara y que no se llena con nada; de hecho, a la fecha, todavía cuando recuerdo a esos especiales y nobles caninos que me dejaron y cuando me acuerdo de ellos lloro con mucho sentimiento, con tanta tristeza y nostalgia, como si se hubieran ido hoy.

Así que, cuando me agarra el sentimiento y me encuentro una de las fotos de mis perros que se han ido, la nostalgia me embarga y las lágrimas comienzan a salir sin que yo las pueda detener, no importa dónde este, ya sea el trabajo, la calle, una reunión, en dónde sea, cuando me acuerdo de Nova mi gran mastín napolitana, o de Kalhua, mi hermosa perrita frenchie, o de Perry, la mestiza que se robó mi corazón, o cualquier otro de mis perros, la tristeza nubla mi rostro.

Uno nunca olvida a sus amados perros, sin importar que lleven años en el cielo, eso no importa, y el tiempo no cura esa ausencia; pero debo decir, que el tiempo si ayuda a que no sea tan dolorosa esa falta y si bien, cuando recién uno acaba de perder a ese gran amigo, es como una gran herida que duele, y que parece no sanar con nada, el tiempo te ayuda a sobreponerte y a que esa ausencia no duela tanto.

Creo que una de mis suplicas más fuertes a Dios, es que deje el mayor tiempo que sea posible a mis perros conmigo, porque el solo hecho de pensar que se me van, me pone muy mal. Pero es algo que todos debemos entender y procesar, que todos en esta vida tenemos el tiempo contado y debemos hacer que valga, debemos aprovecharlo y debemos querer con todo el corazón a esos seres queridos.

Para cuando llegue el momento de despedirnos, saber que disfrutamos de ese tiempo juntos.

Eso sí, hay que estar preparados para saber que cuando eso suceda, será muy triste y dolerá como pocas cosas duelen en esta vida y que sin importar cuanto tiempo pase, uno siempre seguirá extrañando y llorando por sus perros difuntos, porque el cariño que nos unió en vida, será un gran lazo que dure para siempre.

Creo que la moraleja de las perdidas es saber bien, que nunca se dejará de extrañar a ese ser querido, ya sea tu perro, tu gato, u otra mascota, que aunque pasen los años en tu corazón será como ese día que dijiste adiós; pero la fortuna es que el tiempo te ayuda a recordar con alegría a ese noble perro y se convierte en parte de lo mejor de ti.

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