Porque es tan difícil que mi perro me haga caso

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A veces no entiendo, de verdad, a veces no entiendo porque es la cosa más difícil del planeta que mi perrito, bueno, en mi caso, mis perritos, se porten bien, me obedezcan, me hagan caso y no hagan tantísimas travesuras, y uno podría pensar que se portan más mal cuando están solos y sin vigilancia, pero en mi caso, yo estoy siempre con ellos, y aun estando yo, aunque me pare de forma enérgica y les diga:

“por favor, por favor, súper por favor, en serio por fis, pórtense bien”

Nada de lo que yo haga parece convencer a mi manada para que se porte bien y especialmente los cachorros, comienzan con un lenguaje secreto, se miran, se envían códigos y antes de que me dé cuenta, los tengo a los tres encima de mí, mordiéndose, aventándose, jalándome y destruyendo mi casa, mi paciencia y mi valentía.

Y ni porque les dije “por fis, no lo hagan”, ni por eso, se detienen.

¿Qué es lo que sucede?, ¿por qué no se portan bien?, si se los pido de manera educada y muy atenta, ¿por qué?

Bien, estoy del porque se portan mal mis perros, ya me lo han explicado muchos etólogos, expertos en comportamiento canino y veterinarios, además, he leído muchísimo y me he documentado con muchos programas de Cesar Millan, y el problema del porque es tan difícil que mi perro me obedezca radica en un simple concepto:

Ser el líder de manada

Ese es el problema de todos los que tenemos en casa un perro mal portado, que no hemos sabido enseñarle a nuestra mascota que somos el líder y en ausencia de un rango de poder, de un líder alfa, el perro nos considera sus seguidores y ni siquiera “por fis, no lo hagan”, funcionará.

La razón simple por la cual un perro se porta mal y desobedece ordenes, es porque no hemos podido enseñarle que somos el líder de la manada, pero ¿cómo se logra hacer esto?

En el caso de tener varios perros, cómo es el mío, el consejo que me dio un etólogo canino es encontrar al perro alfa de la casa, y entonces dominarlo, es decir, hacer que obedezca mis órdenes, respete mis límites y se someta a mí.

Yo sé, eso suena complicado, pero de forma simple, es hacer que tú perro, o el perro líder, no sobrepase tu espacio personal, no se te encime, te pida permiso con su actitud para hacer cosas como avanzar en un espacio o algo tan simple como subirse a la cama.

Cuando tú y obviamente yo, logremos ese liderazgo, en ese momento será cuando ya no sea una misión imposible hacer que tu perro se porte bien.

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