¿Mi perro sabe lo que estoy pensando?

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La conexión que tiene una persona con su perro, es tan especial, tan única, tan mágica, que esas personas, (obvio, las que tienen esa conexión con su perro), juran y perjuran que el perro sabe siempre que están pensando.

Tal vez sea cierto, y un can desarrolla tanto el vínculo que tiene con su dueño que se convierte en una especie de adivinador, lector de mentes, no sé, hasta parecen mentalistas caninos, porque siempre parecen ser muy asertivos en las emociones, estados de ánimo e incluso ideas que tienen sus dueños.

Esto hace que todos los que tenemos un perro, sospechemos que tienen poderes extrasensoriales, eso, o están muy armonizados con sus humanos.

Tal vez, lo que podría decirse al respecto, es que en verdad existen binomios humano/perro tan compenetrados que con solo verse saben leer el lenguaje corporal el uno del otro, y si a eso se suma que al conocerse tanto, incluso sus aromas, bueno, entonces de ahí viene la magia del mentalismo que tiene el uno sobre el otro.

Todos los que afirman que su perro siempre sabe que están pensando, como si el perro leyera su mente, bueno, en realidad el perro si sabe que está pasando, pero no tiene que ver con lectura de mentes, y es más bien su extraordinario conocimiento sobre su dueño: como se mueve, como se expresa, como se desenvuelve, lo que permite al perro saber con precisión que piensa o que es lo que está sintiendo.

Y hay que saber acerca de esta magnífica capacidad que tienen los perros, que esta, está relacionada con su evolución, así como muchos años de domesticación en la cual las personas amoldamos a los perros para ser el perfecto animal de compañía.

Sí, básicamente la capacidad que tiene un perro para ser lo suficientemente listo, pero, sobre todo, empático, para comprender o mejor dicho entender a su humano, tiene que ver con muchos años de domesticación y compañía mutua, a la cual se suma sus sentidos como el poderoso olfato capaz de percibir la química de nuestras emociones, además claro está, de que su vista acompañada de su inteligencia les permite leer nuestras expresiones faciales.

En pocas palabras, el perro usa todos sus sentidos, experiencia y conocimientos, incluso los que heredo en el ADN, para usarlos y leer nuestro lenguaje corporal, las inflexiones de la voz, las gesticulaciones de nuestro rostro, es más, usan su nariz para saber cómo nos sentimos; todo eso sumado hace que una persona sea como un libro abierto para un perro, de ahí que muchos decimos que lee nuestra mente, aunque en realidad solo lee todo el lenguaje corporal de una persona.

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