¿Por qué mi perro actúa como mi gato?

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Cuando tienes un perro, esperas que este exhiba comportamientos caninos, porque, después de todo, es un Canis lupus, así que uno esperaría de esta especie, que despliegue comportamientos típicos de los canes. Pero, a veces algo extraño sucede y terminas con un perro que parece más otra especie, ya que, si convive con gatos, terminas criando un nuevo híbrido que parece más gato, que perro, pero, ¿por qué pasa esto?

¿Qué es lo que sucede con estos canes?, acaso sufren un problema de identidad, o ¿son gatos que nacieron en el cuerpo de un perro?

Bueno, primero que nada, no podemos humanizar a los animales homologando cuestiones de género o identidad humana en ellos; y más bien, los comportamientos que presentan durante su madurez tienen que ver con su crianza, pero, sobre todo, con los roles que tuvieron al crecer.

¿Qué quiere decir esto?, en términos simples, esto significa que, si tienes un perro en una casa en la que hay gatos, y el can, tuvo como modelos a esos felinos desde que era pequeño, bueno, es lógico ver que el perro adopte como propias las formas y las maneras de comportarse de los gatos, porque el aprenderá desde cachorro, que así es como debe desenvolverse, con una personalidad más del tipo felino, sigiloso y a veces hasta huraño.

Este tipo de casos o confusiones de identidad no solo les pasan a perros que se creen gatos, tambien puede suceder de forma inversa y si un gatito crece cuidado y rodeado por perros, es muy probable que dicho animal de compañía termine mostrando muchos comportamientos de un perro.

Todo esto nos demuestra, que, si bien los instintos de un animal son importantes, la forma en la que crecerá para desenvolverse en su ambiente estará marcada por la crianza, los modelos y roles de comportamiento que tenga y pasa con muchos animales, incluso los salvajes, que al ser rescatados y al convivir con otros animales adoptan sus características así hemos visto lobos, patos, ovejas, puerquitos, en fin, muchos animales que terminan comportándose como otra especie.

Así que, si tienes un perro-gato o un gato-perro, no te preocupes, y si bien, puedes ayudarle a comportarse más como su especie enseñándole a hacerlo, tampoco pasa nada si lo dejas ser, como es.

 

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