No jales a tu perro, te decimos porque

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Una de las soluciones más usadas que tenemos para controlar a nuestros perros cada que traen la correa puesta, es jalarlos. Esta solución es rápida, practica y nos permite remediar en unos segundos muchos problemas de conducta, así que simplemente tiramos de la correa para jalar al animal y que deje de hacer cualquier cosa que estaba haciendo.

Al ser una forma simple de evitar muchos problemas, se nos hace fácil de repente darle el tirón; después de todo, hay muchos perros que se la viven jalándose con el collar para hacer lo que quieren, así que, jalarlos de la correa de repente, puede parecer una buena idea.

Pero, cada que jalamos la correa le hacemos daño a nuestro perro, lo mismo sucede cuando dejamos que el perro se jale con el collar sin control, y la presión que ejerce primero y despues el collar por la acción de la correa puede lastimarlo de forma severa.

Esto de las correas y los tirones lo aprendí hace unos 5 años, cuando lleve a uno de mis perros a una feria de mascotas; uno de mis tíos traía a mi perra quien jalo con mucha fuerza para ir a un determinado lado, y el por su parte (por desconocimiento o descuido) jalo con muchísima fuerza para evitar que se fuera. Fue tanta la presión que ejercicio la perrita y mi tío, que reventó el collar, pero, eso no fue lo único que paso, también se lastimo severamente y por una semana estuvo con el cuello muy lastimado.

Eso es lo que pasa cuando jalamos a nuestro perro y él se jala al mismo tiempo, crea una fuerza de presión que impacta directamente la zona de su cuello, músculos, huesos y garganta; si la presión que ejerce el perro y la persona es muy fuerte se puede lastimar al perro de forma seria.

Pero lo mismo sucede con las pecheras y arneses, si bien el peso y la fuerza se distribuye de una mejor manera, por su espalda y la zona del pecho cuando jalamos con mucha fuerza al perro para evitar que el perro se jale o le damos un tirón de imprevisto también puedes lastimar su espalda.

La solución para los paseos o cuando el perro hace cosas que no nos gustan, NO ES JALARLO DE LA CORREA, sino enseñarlo o educarlo para que reaccione a nuestras instrucciones de voz, así se evita lastimar al perro.

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