La muerte de tu perro puede ser más dolorosa que otra perdida

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Perder a un ser querido es algo muy duro, sin importar su especie, cuando alguien a quien amas muere crea muchos sentimientos de tristeza, de dolor y hace que la persona experimente un periodo de duelo con sus distintas fases del cual es muy difícil sobreponerse.

Simple, perder a un ser querido es como perder una parte integral de uno mismo, eso pasa cuando se pierde a un perro que es muy allegado, y entre más cercano sea el animal, entre más exista una conexión y amor, esa pérdida puede ser brutal.

Perder a un perro es dolorosísimo, y es un dolor que siempre se siente, es una herida que, si bien se cierra, nunca deja de doler, sin importar cuanto tiempo pase, la tristeza por la perdida, la nostalgia y la añoranza siguen presentes, porque perder a un perro es de las perdidas más difíciles que puede vivir una persona.

Bien, anteriormente cuando una mascota moría se veía como un proceso natural y hasta se decía “no estés triste, es solo un perro”, pero eran otros tiempos y la convivencia no era tan íntima, muchos perros pasaban su vida en el patio con pocas interacciones con sus dueños; pero desde hace un par de décadas, nuestra relación con los perros es distinta ya que muchas personas los llaman hijos con relaciones tan cercanas y estrechas que cuando fallecen, se siente como la perdida más grande que haya tenido una persona.

De hecho, hay muchas personas que son tan cercanos con sus perros, que cuando estos faltan, hacen que la persona sienta que esa pérdida es igual que perder a un padre, un hermano, un hijo o al mejor amigo.

Sí, perder a un perro, perder a ese animal, se siente como perder a la persona más importante de tu vida; y algunas personas sienten con más dolor esa pérdida que cuando fallecen conocidos o personas cercanas.

Pero esto no se trata de una competencia y como una persona se siente cuando una persona muere y cuando su mascota lo hace; se trata de entender que para una persona el fallecimiento de su perro es un proceso sumamente doloroso, las razones de esto son muchas y tienen que ver con la cercanía y vínculos que desarrollamos con estos animales, que dejan de ser animales de compañía para convertirse en hermanos, en hijos y en amigos del alma.

Así que, cuando se pierde esa conexión con ese extraordinario perro, se produce un gran dolor emocional que no se puede simplemente desaparecer.

Amamos a nuestros perros con todo el corazón, tal vez la razón sea que la relación que se desarrolla con el perro, además de ser muy estrecha es positiva, satisfactoria ya que el perro solo da amor, buena vibra y muchas alegrías. Supongo que esa es la razón por la cual muchas personas terminan apegándose enormemente a sus perros, más que a cualquier otro ser humano.

Siendo tan cercanos a un perro, es normal que perderlo sea un golpe tremendamente doloroso.

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