¿Es cierto que las razas pequeñas son menos agresivas?

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Cuando se habla acerca del mundo de los perros hay muchos mitos que todos tomamos por ciertos; además, también, hay que aceptarlo hay mucho desconocimiento acerca de esto y dos temas candentes y polémicos que demuestran mi punto, los puedes encontrar en las siguientes notas de la revista Weepec:

Paradigmas de la alimentación canina en los noventas y ahora
Longevidad perruna ¿Por qué los pequeños viven más que los grandes?

Pero la lista de errores e imprecisiones sobre los perros continua, y una de esas cosas es que los perros pequeños o las razas pequeñas son inocentes, tiernas, preciosas, indefensas e inofensivas, tanto que no serían capaces de morder a nadie.

Pues bien, es un mito que los perros pequeños no muerden y no lastiman, de hecho, no hay ninguna correlación demostrada o comprobada con la agresividad y el tamaño del perro.
Es más común y se reportan más mordidas de perros pequeños que de razas grandes.

Aunque claro está, no hay que olvidar nunca que un animal, sobre todo los perros, no nacen peligrosos, se hacen. Así que eso hay que tener en mente y el animal más noble y dócil, puede convertirse en agresivo y peligroso si la persona que está a su cargo fomenta ese instinto.

Así que nunca hay que pensar que un chihuahua será menos peligroso que un pastor alemán, ambos pueden morder y lastimar feo, si no tienen la correcta educación. Además, el carácter de las razas pequeñas tiende a ser mucho más nervioso, menos asertivo y son los perros pequeños quienes tienen a tener comportamientos de este tipo, y suelen ser más traviesos que las razas grandes.

Así es, los perros pequeños terminan siendo más traviesos, más activos, más nerviosos que las razas grandes, aunque claro, no hay que olvidar que a toda regla existe una excepción y siempre hay que considerar el temperamento de la raza en general, y el carácter del individuo en lo particular.

Sin embargo, la experiencia me ha enseñado, después de haber tenido muchos perros, que son los pequeños los que terminan siendo más traviesos, más explosivos, más enérgicos, más disruptivos que las razas grandes; que entre más grande sea el perro, termina siendo más perezoso, más lento, más dormilón, en fin, se la pasan en un estado pasivo y calmo.

Y un buen ejemplo de eso lo hacía Nova, mi mastín napolitano que tuve hace algunos años, la gente veía tremendo perrote de gran envergadura y morían de miedo, se alejaban y no querían acercarse a mi Nova, pero ella era un pan de dios, que era tan lenta y floja, que incluso cuando caminaba arrastraba las patitas con flojera y mucha lentitud.

Mientras que cuando veían a mi perrita cruza pekines, pequeñita y dulce, la gente instintivamente quería acercarse a ella para acariciarla, pero ella era de la que tenían que tener cuidado y trataba de morder a todas las personas que la querían agarrar, mientras que Nova nunca en su vida mordió a nadie.

Creo que la moraleja de esta historia es no dar las cosas por hecho, no pensar que el tamaño o la raza hace peligroso a un perro, sino su educación que recibió al crecer.

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